Hacienda El Castillo

En la década de 1930 llegó a Ecuador el aviador alemán Ludwig Weber von Wagenfüer. Contrajo matrimonio con una de las hijas de don Evangelista Calero Gaybor, propietario de la mayor industria zapatera del país en aquella época. A mediados del siglo XX, von Wagenfüer adquirió una extensa propiedad rural en los alrededores del Recinto San Isidro y construyó en ella una imponente casa de campo que pronto fue conocida como El Castillo de Cerecita.

Ubicada en una de las lomas más altas de la región, la finca se convirtió en el refugio perfecto del “Conde” —como él mismo gustaba hacerse llamar— gracias a su belleza natural, su clima privilegiado, su paz absoluta y su estratégica ubicación. Durante la Segunda Guerra Mundial, y debido a su pasado como héroe de la aviación alemana en la Primera Guerra, fue detenido bajo sospechas de espionaje y deportado al campo de internamiento Crystal City, en Estados Unidos. Tras su regreso a Ecuador, vivió el resto de sus días en la serena tranquilidad de El Castillo.

A finales de la década de 1980, una familia con varias generaciones de tradición cacaotera adquirió parte de aquellas tierras, incluyendo las ruinas de la legendaria casa del Conde. Hace más de 25 años comenzaron a sembrar cacao fino de aroma, siendo pioneros en la zona con la introducción y cultivo de la variedad Don Homero.

Hoy, Hacienda El Castillo es mucho más que una plantación: es la continuación de una historia única, un lugar donde tradición, naturaleza y excelencia cacaotera se encuentran.